CAFÉ FILOSÓFICO FLOR DE RETAMA - UNSCH - FACULTAD DE CIECIAS DE LA EDUCACIÓN - AYACUCHO

22 sept. 2016

ASÍ NOMÁS ES

Recuerdo cuando le ofrecí un trabajo a un amigo, aceptó sin titubear porque creía que era sencillo, “así nomás es” dijo.  No advertía lo complicado que sería en la práctica. No solo, su respuesta era “así nomás es” al trabajo que iba realizar; sino también a consultas sobre cualquier problema que podría estar afectándote: divorcio, matrimonio, pedida de mano, enamoramiento, existencia, suicidio, impotencia sexual, pre natalidad, onanismo, esterilidad, falta de ego, responsabilidad paterna, esposo infiel, demasiado ego y muchos temas más. Según mi amigo asesor  “así nomás es”.
En los cursos de investigación de pregrado, postgrado y doctorado; también, ocurre algo similar. El profesor saca ventaja al “asesorar” al estudiante que tiene problemas para entender ¿qué es investigación? motiva  al “así nomás es”, le explica pavoneándose el proceso investigativo lo más sencillo posible y su consecuente tesis de investigación. Concluye, invitándole a su domicilio u oficina de trabajo, si es que lo tiene,  para ver cómo acomoda el problema  de la investigación. Con un “comodísimo” pago por su trabajo. En un fólder o en su computador tiene los esquemas de investigación según orden de prioridades de las universidades que otorgan grados “así nomás es” de sencilla operación.
Jerarquiza a las universidades así: Universidad César Vallejo, Universidad Alas Peruanas, Universidad San Cristóbal de Huamanga y otras menos solicitadas en este medio. A la pregunta de – ¿por qué de esa organización? – indica que los usuarios vienen en ese orden y así los asesoro. Repliqué, ¿realmente asesoras? – Me respondió, no – en mi computador hay cientos de archivos descargados de tesis de otras universidades; además, trabajos anteriores de otros usuarios. Copio  y pego de una tesis a otra, cambiando algunas “cositas” de nombre y “así nomás es”. La tesis  “rapidito” sale como pan caliente. Le pregunté – ¿asesoras a todos “así nomás es”? – Me respondió – No, los asesores son otros profes cuyos nombres aparecen en las carátulas, es un pacto de formalidad. Yo, hago todo el trabajo y atiendo en orden de llegada. Al tercer día a lo sumo está listo “así nomás es”. ¿Cuántos se dedican a ese trabajo sencillo, donde ganan más que su trabajo formal? Le pregunté.  Me indicó que son muy pocos y que cada cual hace importante lo suyo. El detalle está, en ser profesor de investigación en esas universidades mencionadas y “así nomás es”.
Los grados que ostentan sus asesorados como: Lic., Mg., y Dr., no le hacen sentir culpable del descalabro de la educación nacional. Me dijo: yo hago lo mío, es mi trabajo o habilidad, el resto es cuento. Es así que se han graduado en estas y otras universidades del Perú; por su puesto, exceptuando a aquellos que realmente se sacrifican en su preparación académica.
Concluye; mi amigo asesor,  “así nomás es” la investigación 

HABLA JEFE

Un saludo a cualquier sujeto que es tú; jefe, por desventura de la vida o simplemente; porque, eres parte del trabajo donde funge de jefe. Un puesto: honorifico, ganado, regalado, adquirido, otorgado, arrebatado, autoaclamado o sencillamente es jefe. Entonces; habla jefe. Así se denomina en mi antiguo puesto laboral, aquel sujeto que siempre se aclamaba como jefe y le fascinaba el nombre “jefe” más que el trabajo que podía ejercer; porque, el cargo le quedaba muy alto.
Las abuelitas de antaño, también ahora en los pueblos andinos a quiénes se sentían jefes autoaclamados, asignaban un nombre especial en quechua, le acariciaban con el status de: “akatanqa”, “akasapa”, “akamiku”, “akaruntu”, akalani”, “akatapa”, “akakichki” y más “akas”. La nominación perfecta para mi jefe “akatanqa”; quién, se siente, obnubilado con el status de jefe que le otorgaron sus súbditos “akamikus”; que lo adulan como dotado de una inteligencia prodigiosa de “akauma”. Él, se siente que es un jefe de los “akamikus”; porque no tienen más remedio que pertenecer al clan “akas”. Si salen sus súbditos del clan, pierden el rédito de  papanatas que son dentro de la caverna platónica.
La filosofía liberadora: del alma, la conciencia, el espíritu, la idea, la razón y la completa neblina mental en el que están sumidos los “akamikus” podría liberarlos. Para no sentirse responsable de su lastimera situación académica e intelectual, se le otorgaron salvavidas de hilo demasiado fino. Sin embargo, no muerden el anzuelo; porque, están demasiado segados. Pudieron haber sido personajes de J. Saramago en su Ensayo sobre la ceguera. Se les arrojó la sabiduría, La república de Platón, específicamente el libro IV, para no abrumarlos por lo precarios que son intelectualmente. Para ver si masticaban las virtudes y estamentos (427d – 432e) de: la prudencia, el valor, la templanza y la justicia. Nuestro esfuerzo fue en vano, perdimos el tiempo; porque no lo alcanzaron a entender. Su inteligencia estaba llena de herrumbre salpicado con “akas”.

Para no tener sentimientos de culpa freudiano o que Aristóteles nos acuse de faltos de nicomaquia o que Platón nos sentencie por no asumir bien las virtudes ante los “akamikus” les recomendamos recurrir a cualquier especialista en filosofía que este cerca contemplándoles como a seres extraños del submundo animal. Debieran dejar de adular a su jefe “akatanqa” y revisar La república de Platón libro IV, las partes del alma: racional, irascible y concupiscible.  Puesto que, ahí podría estar la razón de la torpeza mental que arrastran. Así dejarían de tener como única aspiración en la vida ¡habla jefe! 

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